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De MIDI a partitura: cómo convertir archivos MIDI en notación

Los archivos MIDI traen información exacta de cada nota, pero convertirlos en una partitura que se lea bien obliga a decidir cosas como la cuantización, el reparto de manos o la armadura. Aquí te contamos cómo tomar esas decisiones con criterio.

Conversión de archivos MIDI a partitura: cuantización, reparto de manos en el piano y detección de armadura y tipo de compás

Forma parte de nuestra guía de las mejores herramientas de transcripción musical y de partituras.

Pasar un MIDI a partitura parece algo sencillo. El archivo ya dice exactamente qué notas suenan y cuándo, así que la notación debería salir sola. En la práctica, la conversión obliga a tomar decisiones que el archivo MIDI no resuelve por sí mismo. ¿Cómo se cuantiza el ritmo? ¿Dónde se reparten las manos en una parte de piano? ¿Qué armadura encaja mejor con las notas? De esas respuestas depende que la partitura se pueda leer con facilidad.

Lo que dice un MIDI y lo que calla

Un archivo MIDI es una lista de eventos. Cada nota tiene una altura exacta (un número de 0 a 127), un momento de inicio exacto (en tics contados desde el comienzo del archivo), una duración exacta y una velocidad, que indica la fuerza con que se tocó. Nada más. No hay armadura, salvo lo que sugiera algún dato en la cabecera. Tampoco dice a qué voz pertenece cada nota ni si va en el pentagrama de clave de sol o en el de clave de fa.

La notación, en cambio, vuelve explícitas todas esas decisiones. Una partitura tiene una armadura que determina cómo se escribe cada nota (¿si♭ o la♯?). Tiene barras de compás, tipo de compás, reparto de manos en la música para piano y distribución de voces dentro de cada pentagrama. Convertir un MIDI en notación consiste en completar todo lo que el archivo no especifica, y la calidad de una herramienta depende sobre todo de lo bien que toma esas decisiones.

La cuantización, la decisión de más peso

Una interpretación real nunca cae justo en el tiempo. Una negra que dura 98 centésimas de tiempo y entra 2 centésimas antes suena perfectamente bien, pero escribirla tal cual es una pesadilla. La cuantización consiste en redondear esos tiempos imprecisos a valores rítmicos que caben en un pentagrama.

Hay que elegir entre cuantizar con fuerza, que deja una notación más limpia aunque puede borrar matices intencionales, o con suavidad, que conserva la sensación de la interpretación pero ensucia la notación. La mayoría de las herramientas cuantiza por defecto a semicorcheas, y eso funciona con casi todo el material pop y clásico. Con un jazz que empuja el tiempo a propósito, o con pasajes de tempo libre como un rubato, te conviene cambiar ese valor. Si la partitura la va a leer otra persona, inclínate por una cuantización más fuerte, porque importa más que se lea bien que reproducir el ritmo al detalle.

El reparto de manos en el piano

Una parte de piano tiene dos pentagramas: el de clave de sol para la mano derecha y el de clave de fa para la izquierda. El MIDI no sabe qué mano tocó cada nota, así que la herramienta tiene que decidirlo.

Casi todas las herramientas reparten por defecto en el do central. Suele funcionar, pero falla en los pasajes donde una mano cruza sobre la otra o donde las dos tocan en el mismo registro. Las mejores herramientas usan heurísticas que tienen en cuenta qué tan cerca están las notas a lo largo del tiempo: si una nota forma parte de una melodía que lleva varios compases en la mano derecha, la dejan en la mano derecha aunque baje un momento del do central. Songscription lo hace de forma automática, y cuando la heurística se equivoca puedes reasignar las notas a mano en el editor de piano roll.

Detección de la armadura

La armadura decide cómo se escribe cada nota. La misma nota MIDI (60) es do en do mayor y si♯ en do♯ mayor, aunque suene exactamente igual. La mayoría de las herramientas detecta la armadura contando qué notas aparecen más y buscando la tonalidad que mejor encaja con ellas. Funciona bien con piezas que se quedan en una tonalidad y falla con las que modulan a menudo. Si sabes que tu pieza modula, cuenta con agregar a mano los cambios de armadura después de la primera conversión.

Tipo de compás

Muchos archivos MIDI traen el tipo de compás en la cabecera, y cuando lo traen, la herramienta lo usa. Cuando falta, o cuando el archivo trae uno equivocado, la herramienta tiene que adivinarlo, y casi todas eligen 4/4. Si tu pieza está en otro compás, el resultado se verá rarísimo hasta que corrijas el tipo de compás, y en ese momento los compases suelen volver a su lugar. Al revisar una partitura convertida, mira siempre primero el tipo de compás.

Herramientas que vale la pena usar

Songscription

Songscription acepta archivos MIDI directamente y genera la notación con valores razonables para el reparto de manos, la armadura y el tipo de compás. En el editor de piano roll puedes cambiar qué mano toca cada nota, corregir errores de octava y limpiar la partitura antes de exportarla. Es útil si quieres una sola herramienta para pasar de audio a MIDI y de MIDI a partitura en el mismo flujo de trabajo.

MuseScore

Es gratuito y de código abierto, e importa MIDI directamente. Sus valores por defecto no siempre son buenos (la cuantización puede quedar demasiado fuerte y el reparto de manos a veces hay que corregirlo a mano), pero las herramientas de edición son tan completas que puedes arreglar cualquier cosa. Es la opción indicada cuando quieres controlar por completo cómo queda la partitura final.

Sibelius y Dorico (de pago)

Los dos importan bien el MIDI ya cuantizado y, por defecto, dejan una partitura más pulida que las opciones gratuitas. Valen lo que cuestan para la edición profesional de partituras. Para un uso ocasional son más de lo que hace falta, y se quedan cortos si tu MIDI no está cuantizado o no se deja cuantizar con facilidad.

Sobre el MIDI de distintas fuentes

Importa de dónde salió el MIDI. Un archivo exportado desde un programa de notación (Sibelius, MuseScore) trae datos como la asignación de pentagramas y la información de voces, y con eso la conversión es mucho más fluida. Un MIDI grabado de una interpretación en vivo no trae ninguno de esos datos y va a necesitar más limpieza. El que genera una herramienta de audio a MIDI queda en algún punto intermedio. Si puedes elegir, quédate con el MIDI que viene de un programa de notación antes que con el de una interpretación.

Para terminar

Pasar de MIDI a partitura es una de esas conversiones que de lejos parecen mecánicas y que, cuando te pones a hacerlas, esconden decenas de pequeñas decisiones de criterio. Las herramientas resuelven la mayoría de forma razonable, pero «razonable» no es lo mismo que «como tú lo habrías escrito». Cuenta con dedicarle un rato, después de la conversión, a dejar la partitura como la quieres: ajustar la agrupación del barrado, corregir la distribución de voces, agregar articulaciones y poner saltos de sistema donde tengan sentido.

La conversión te ahorra la parte tediosa, que es poner todas las notas y todos los ritmos en la página. Lo que queda es la parte que pide tu criterio musical y que no se automatiza: hacer que la partitura se lea bien y que refleje el carácter de la música, no solo el orden de los datos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se convierte un MIDI en partitura?

Un archivo MIDI indica las notas exactas, cuándo empieza cada una, cuánto dura y su velocidad, pero no trae armadura, ni distribución de voces, ni asignación a pentagramas. Convertirlo en notación consiste en completar todo lo que el archivo no especifica: cuantizar el ritmo, repartir las manos en las partes de piano, detectar la tonalidad y fijar el tipo de compás. La calidad de una herramienta depende sobre todo de lo bien que toma esas decisiones.

¿Qué es la cuantización al pasar de MIDI a notación?

La cuantización redondea los tiempos imprecisos de una interpretación real a valores rítmicos que caben en un pentagrama. Hay que elegir entre cuantizar con fuerza, para que la notación quede más limpia, o con suavidad, para conservar la sensación de la interpretación. Casi todas las herramientas cuantizan por defecto a semicorcheas, y eso funciona con la mayoría del material pop y clásico, aunque con jazz o con pasajes en rubato normalmente tendrás que cambiar ese valor.

¿El MIDI que sale de un programa de notación se convierte mejor que el de una interpretación?

Sí. Un archivo MIDI exportado desde un programa de notación como Sibelius o MuseScore trae datos como la asignación de pentagramas y la información de voces, y con eso la conversión es mucho más fluida. Un MIDI grabado de una interpretación en vivo no trae ninguno de esos datos y necesita más limpieza. Si puedes elegir, quédate con el MIDI que viene de un programa de notación antes que con el de una interpretación.

Sobre quien escribe

Andrew Carlins

Escrito por

Andrew Carlins

Cofundador y CEO de Songscription

Andrew cofundó Songscription en Stanford junto con otros músicos que estaban cansados de no encontrar las notas de las canciones que querían tocar. Creció tocando piano y saxofón barítono, y también hizo teatro musical. Hace años que no se sube a un escenario, pero le gusta pensar que sigue bastante afinado. Escribe sobre cómo sacar una canción de la grabación y pasarla a partitura.

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