TutorialMIDIAndrew Carlins•11 min de lectura

De tus grabaciones originales a MIDI: cómo convertir tu música para piano

Cuando conviertes tus propias grabaciones en MIDI, después puedes editarlas, hacer arreglos, generar la partitura o meter la parte en una sesión de DAW. Este es el flujo de trabajo que funciona cuando el MIDI es para piano.

Conversión de grabaciones originales a MIDI para trabajar con piano: preparar el audio, convertirlo, limpiarlo y decidir qué sigue

Convertir una grabación original en MIDI no es lo mismo que pasarla directo a partitura. El MIDI llega antes de cualquier decisión de notación y te da el contenido musical en bruto, en forma de datos: alturas, momentos de inicio, duraciones y velocidades de nota. Con eso puedes hacer casi de todo. Puedes corregir una nota equivocada, asignar la parte a otro instrumento, rehacerla como arreglo para piano o llevar el MIDI a una sesión de DAW y usarlo como base de un tema nuevo.

El punto de partida es tu propio audio (un demo que grabaste con la guitarra, una interpretación de piano que quieres volver a editar, la grabación con tu banda de una de tus canciones), y la meta, un MIDI con el que de verdad puedas trabajar en proyectos de piano.

Por qué MIDI para trabajar con piano

Si lo que buscas es música para piano (un arreglo, un cover, la parte de piano dentro de una sesión más grande), MIDI casi siempre es el formato intermedio adecuado. Hay varias razones:

  • Se puede editar. El audio es una forma de onda fija y el MIDI es una lista de notas. Subir una nota una octava es un clic en MIDI y todo un proyecto en audio.
  • No depende del instrumento. Una parte MIDI grabada con guitarra se puede asignar a un piano con un solo cambio de parámetro. No hace falta volver a grabar nada.
  • Es el punto de partida de casi todo lo demás. Generar una partitura, generar un piano roll o armonizar una melodía son pasos que salen del MIDI, no del audio.
  • Viaja bien. Cualquier DAW, cualquier editor de partituras y cualquier sampler leen MIDI. El formato lleva cuarenta años estable y no va a desaparecer.

Por eso, si sabes que tu proyecto va a necesitar más edición (y casi todo el trabajo con piano la necesita), lo más limpio suele ser llegar primero al MIDI y después a la partitura.

El flujo de conversión

Paso 1: prepara el audio de origen

Usa la versión más limpia que tengas de la grabación. El ruido de fondo, la reverberación de la sala y una compresión fuerte empeoran el MIDI que vas a obtener. Si partes de una mezcla completa y solo necesitas una parte, pásala antes por un separador de pistas (Moises, LALAL.AI, RipX) y dale al conversor MIDI solo la pista que te interesa. La separación de pistas mejoró tanto en los últimos años que este paso te lleva minutos y no horas.

Paso 2: elige la herramienta adecuada

Para trabajar con piano, usa un transcriptor que tenga un modelo específico para piano. Songscription convierte a MIDI grabaciones de piano y de varios instrumentos más, y tiene un flujo dedicado de MP3 a MIDI para el formato de origen más común. Casi todo el trabajo posterior a la conversión se hace en su editor de piano roll, que va sincronizado con el audio original, y eso suele pesar más que los últimos puntos porcentuales de precisión en bruto. Con fuentes monofónicas, como una guitarra solista o una línea de saxofón, la mayoría de las herramientas que ya traen las DAW también cumplen. Si quieres comparar con más detalle las herramientas disponibles, lee nuestra guía de audio a MIDI.

Paso 3: convierte y revisa el MIDI

Haz la conversión. Obtienes un archivo MIDI, que por lo general puedes descargar directamente o ver como piano roll dentro de la herramienta. Antes de cambiar nada, escucha el MIDI solo (casi todas las herramientas te dejan reproducirlo con un sonido de piano) y después escúchalo junto al audio original. La primera escucha te dice si los ritmos están bien, y la segunda, qué notas se le escaparon al modelo.

Paso 4: limpia los errores

Hasta los mejores modelos generan un MIDI que mejora con una pasada de limpieza. Los errores más comunes son notas sueltas muy cortas que el modelo detectó por equivocación, notas de bajo que salieron una octava más arriba o más abajo, notas sostenidas que quedaron cortadas y, de vez en cuando, una nota que falta en un pasaje rápido. Cada uno se arregla con un clic en un editor de piano roll. Calcula entre 10 y 20 minutos para una canción de tres minutos, y menos si el audio ya estaba limpio desde el principio.

Paso 5: decide qué sigue

Con el MIDI listo tienes varios caminos útiles. Puedes exportar la partitura directamente (los detalles están en nuestra guía de MIDI a partitura) o llevar el MIDI a una DAW y usarlo como punto de partida de una producción nueva. También puedes cambiar de instrumento, armonizar una melodía o armar un arreglo para piano alrededor de una parte que ya tienes. Cuál de estos pasos viene después depende por completo de lo que quieras hacer.

Tipos de grabación más comunes

Un demo que tocaste con guitarra u otro instrumento

Si grabaste el demo de una canción con guitarra y quieres una versión para piano, el MIDI es el puente. Transcribe la guitarra a MIDI y luego asigna la parte al piano en tu DAW o en tu editor de partituras. Ten en cuenta que los voicings de guitarra muchas veces no pasan tal cual al piano: un arpegio tocado con los dedos en una guitarra de seis cuerdas puede sonar pobre al cambiar de instrumento, y un acorde con cejilla puede caer en un registro incómodo del teclado. Lo más probable es que después de la conversión quieras rehacer los voicings de los acordes para piano. Toma el MIDI como un registro fiel de lo que tocaste, y el arreglo para piano como un paso creativo que va encima.

Una interpretación de piano que quieres volver a editar

A veces tienes una toma de piano que está cerca de lo que buscas pero necesita retoques, como un pasaje en el tempo equivocado, un acorde con la inversión equivocada o un final que preferirías reescribir. Convertir la interpretación a MIDI es la forma más limpia de hacer esos cambios. Conservas la sensación de la toma original (los matices de tiempo, cómo varía la velocidad de cada nota) y además puedes cambiar cualquier nota concreta. Así funcionan desde hace años la mayoría de los flujos profesionales de edición de piano: se convierte a MIDI, se edita a nivel de datos y después se vuelve a generar el audio con un sonido de piano o se le pasa a quien lo va a tocar.

La grabación completa de una canción tuya con banda

Con una mezcla completa, la separación de pistas hace la mayor parte del trabajo antes de que el transcriptor oiga el audio. Pasa la canción por un separador de pistas y dale al conversor MIDI solo la pista del instrumento que te interesa (normalmente el piano, o el instrumento principal que lleva la armonía). Para hacer arreglos, lo práctico es tener cada parte en su propia pista MIDI, porque así ves si el bajo hace algo independiente, dónde los huecos de la parte dejan espacio para un fill y cómo se mueve la armonía debajo del resto del arreglo. En el audio en bruto nada de eso se ve, pero en MIDI salta a la vista.

Qué puedes hacer con el MIDI

Cambiar de instrumento

Lo primero que te da el MIDI es independencia del instrumento. Toma una parte que tocaste con guitarra y reprodúcela con un sonido de piano para oír cómo queda en ese registro. O prueba una parte de piano con un sample de Rhodes o con una sección de cuerdas. Nada de esto te ata a un arreglo final, solo te deja oír las opciones antes de decidir.

Rearmonizar y editar

Cambiar un acorde de mayor a menor, subir toda la parte un tono o reemplazar un arpegio por acordes en bloque son ediciones de rutina en MIDI, y en audio resultan un suplicio o directamente imposibles. Para trabajar con piano, el flujo de edición más útil es dejar casi intactas la melodía y la línea de bajo originales y rehacer los voicings del medio, que muchas veces concentran la mayor parte de la personalidad de un arreglo.

Generar la partitura

Cuando el MIDI ya está limpio, exportar la partitura es un solo paso. Si quieres ver el camino completo desde tu propia grabación hasta una partitura de piano que se pueda leer, nuestra guía sobre cómo convertir tus grabaciones en partituras de piano lo explica de principio a fin.

Llevarlo a una DAW

Para quien produce, este suele ser el último paso. El MIDI se importa en Ableton, Logic, FL Studio u otra DAW, se asigna al instrumento que mejor le vaya a la producción y se trata como cualquier otra pista MIDI. Desde ahí empieza el trabajo de construir la canción.

Para cerrar

MIDI es el formato intermedio adecuado para casi todo el trabajo con piano porque todos los pasos siguientes lo entienden. Cambiar una mezcla terminada o una partitura impresa es difícil. El MIDI, en cambio, es la versión que sigue en movimiento: se puede editar, asignar a otro instrumento y transformar en lo que necesites después. Si pasas tus grabaciones a MIDI desde temprano, te quedas con más opciones.

Llegar hasta ahí ya casi no cuesta nada. Ese demo que grabaste con el celular hace cinco años y del que te olvidaste puede ser un archivo MIDI en dos minutos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué convertir una grabación original a MIDI en lugar de pasarla directo a partitura?

El MIDI llega antes de cualquier decisión de notación y te da el contenido musical en bruto, en forma de datos: alturas, momentos de inicio, duraciones y velocidades de nota. A partir de ahí puedes corregir una nota equivocada, asignar la parte a otro instrumento, rehacerla como arreglo para piano o llevarla a una DAW. Si tu proyecto va a necesitar cualquier otra edición, lo más limpio suele ser llegar primero al MIDI y después a la partitura.

¿Cuánto tiempo lleva limpiar el MIDI que sale de una grabación?

Hasta los mejores modelos generan un MIDI que mejora con una pasada de limpieza. Los errores más comunes son notas sueltas muy cortas, notas de bajo que salen una octava más arriba o más abajo, notas sostenidas que quedan cortadas y, de vez en cuando, una nota que falta en un pasaje rápido. Cada uno se arregla con un clic en un editor de piano roll. Calcula entre 10 y 20 minutos para una canción de tres minutos, y menos si el audio ya estaba limpio desde el principio.

¿Las partes de guitarra pasan directamente al piano en MIDI?

No siempre. Los voicings de guitarra muchas veces no pasan tal cual al piano: un arpegio tocado con los dedos en una guitarra de seis cuerdas puede sonar pobre al cambiar de instrumento, y un acorde con cejilla puede caer en un registro incómodo del teclado. Toma el MIDI como un registro fiel de lo que tocaste y después rehaz los voicings de los acordes para piano, como un paso creativo aparte.

Sobre quien escribe

Andrew Carlins

Escrito por

Andrew Carlins

Cofundador y CEO de Songscription

Andrew cofundó Songscription en Stanford junto con otros músicos que estaban cansados de no encontrar las notas de las canciones que querían tocar. Creció tocando piano y saxofón barítono, y también hizo teatro musical. Hace años que no se sube a un escenario, pero le gusta pensar que sigue bastante afinado. Escribe sobre cómo sacar una canción de la grabación y pasarla a partitura.

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