Este artículo forma parte de nuestra guía para hacer el arreglo de una canción para cualquier instrumento.
Qué tiene un arreglo bien escrito
Si todavía no elegiste una herramienta para escribir tus arreglos, antes de empezar echa un vistazo a nuestra guía del mejor software gratuito de notación musical para quienes empiezan a hacer arreglos.
Como arreglista, tu meta es escribir una pieza con inspiración que se pueda tocar y que se lea con facilidad. Hay algunos detalles concretos que ayudan a que tu música suene mejor, y conviene tener presentes los problemas que pueden aparecer.
Que se pueda tocar
Es tentador darle a reproducir a la partitura, escuchar un arreglo de piano que suena de maravilla y empezar a felicitarte. No pasa nada si escribes un arreglo que tú todavía no puedes tocar, pero tienes que comprobar que lo que escribiste se pueda tocar físicamente y que esté a la altura del nivel de quien lo va a interpretar.
Casi todos los problemas de este tipo se reducen a dos cosas: acordes con intervalos demasiado grandes y pasos de una nota a la siguiente que no se alcanzan a hacer en el tiempo disponible.
Límites de intervalo en los acordes según el nivel
A menos que Shaq te haya encargado su próxima obra maestra para piano, lo razonable es suponer que el tamaño de la mano va a poner algunos límites. Como regla general, es poco probable que alguien de nivel intermedio alto o avanzado toque más allá de una novena, alguien de nivel intermedio más allá de una octava, un principiante más allá de una sexta y alguien que recién empieza más allá de una quinta.

Con los arpegios, pianistas de nivel intermedio y avanzado pueden ampliar este rango, pero si no escribes el arpegio, van a suponer que tienen que poder tocar las dos notas al mismo tiempo. Si quieres una novena en una sola mano para alguien de nivel intermedio, prueba con un signo de arpegio como este.

Los principiantes, en general, todavía no trabajan con arpegios, así que para alguien con menos experiencia esta no suele ser una buena solución al problema del intervalo.
Movimientos de mano realistas
Si incluso a alguien que toca muy bien el piano le costaría mover la mano con la rapidez y la precisión necesarias para llegar a una nota que está lejos de la anterior, conviene replantear ese salto. A lo mejor encuentras una solución con la otra mano, o a lo mejor no. Hace falta saber cuándo probar otra idea o, si el salto es imprescindible, cuándo rehacer el pasaje para que se pueda tocar. Si sientes que le estás tendiendo una trampa a quien toca, es momento de hacer cambios.

A diferencia de los intervalos, no hay una regla sobre qué tan lejos puede estar una nota de otra antes de que sea un problema. Depende del tempo de la pieza, del tipo de nota de la que viene y de si la otra mano está libre para ayudar.
El voicing de la armonía
Una vez resuelto que el arreglo se pueda tocar, llegamos al corazón de la escritura musical. Al principio es común tener problemas para presentar una armonía limpia y con buen voicing. Tu oído es tu mejor aliado, así que entrénalo para reconocer los sonidos disonantes y también cómo resuena una armonía limpia y bien construida.
Conducción de voces en el piano
Es difícil hablar del voicing de la armonía sin empezar por la conducción de voces. Es un tema amplio, pero en el fondo consiste en pensar cada nota como una línea cantada, que debería ser fluida, melódica y sin demasiados saltos. El movimiento del bajo se puede pensar aparte, y las demás voces, como un ejercicio para acompañar la melodía. Una armonía con buena conducción de voces suena bien y muchas veces es más fácil de tocar.
Toma como ejemplo una melodía con acordes en posición fundamental en la mano izquierda, armados con tríadas apiladas.

Podríamos acercar parte del acompañamiento armónico a la melodía, conducir las voces con suavidad e incluso hacer que la línea de bajo se mueva con menos saltos en algunos momentos. El resultado es este.

Imagina que te piden cantar la línea de cada una de las notas de la mano izquierda del primer ejemplo y compáralo con cómo están armadas las dos manos en el segundo. Sería mucho más difícil y bastante menos melódico. Cuando la armonía de acompañamiento se arma con líneas melódicas que van con la melodía principal, el sonido gana complejidad y resulta más agradable.
Acordes arpegiados más abiertos
Otro recurso armónico que conviene conocer si haces arreglos de piano es tocar los acordes con un arpegio 1-5-3 sostenido, que deja un sonido amplio y envolvente. Este voicing se toca con el pedal de resonancia, que mantiene sonando las notas mientras avanzas por ellas; sin el pedal, una sola mano no podría hacerlo. Con los acordes en posición fundamental, es una muy buena forma de conseguir un grupo de notas abierto que suena bien junto.
Por ejemplo, una tríada de do mayor se toca con un do grave, el sol que está encima y, sobre ese sol, un mi.

Cómo evitar voicings turbios en el registro grave
Apilar terceras es la base armónica de la música occidental (lo que se conoce como armonía por terceras), pero hay un límite de qué tan grave puedes ir antes de que todo suene a barro. Según tu gusto, si♭2 o la2 suele ser el punto más grave en el que las terceras mayores o menores apiladas todavía suenan bien. Por debajo de eso, el sonido se vuelve cada vez más turbio.

Como con todo en la música, queremos que el oído participe. Una cosa es saber que la2 es la nota más grave sobre la que conviene poner una tercera mayor, y otra es oírlo cuando pasa, que es lo ideal. Toca el ejemplo de arriba y fíjate si notas el momento en que la armonía se vuelve barro.
El intervalo de ♭9
El intervalo de ♭9 es traicionero. A veces, quien recién empieza a hacer arreglos nota que un pasaje suena disonante sin saber por qué, y muchas veces la culpable es la ♭9. Este intervalo es simplemente una octava más un semitono, por ejemplo de do4 a re♭5. Aparece todo el tiempo en la música, pero hay que tener cuidado al acentuar juntas dos notas que lo forman. Un acorde de séptima dominante puede sostener bien la ♭9, pero en casi todos los demás contextos suena bastante disonante.

Hay dos situaciones que suelen meter en problemas a quienes hacen arreglos: acentuar en la melodía el 4 sobre un acorde mayor y acentuar en la melodía el 1 sobre un acorde de séptima mayor.
Si acentúas el 4 en la melodía sobre un acorde mayor, usa un acorde sus4 hasta que la melodía resuelva. Si piensas resolverla enseguida, basta con tocar el 1 y el 5 del acorde en la mano izquierda.

Si tienes una nota de la melodía en la fundamental de un acorde de séptima mayor, asegúrate de que no esté formando un intervalo de ♭9, como en el ejemplo de abajo. En la mayoría de los casos, cuando la nota principal de la melodía es la fundamental del acorde, una tríada mayor normal funciona mejor que un acorde de séptima mayor.

Presentación
Ya con la posibilidad de tocar y el voicing de la armonía en mente, pasamos a cómo presentar los arreglos.
Cómo usar las voces
Bien usadas, las voces son la manera ideal de mostrar cómo se toca una sección, y hasta pueden dar pistas sobre el uso del pedal de resonancia. Un error común en la música para piano es tratarla como música para conjunto vocal, que a veces separa las voces aunque compartan el mismo ritmo. Algunas partituras de piano antiguas también lo hacen, pero en las convenciones modernas no es habitual escribir así. Mira, por ejemplo, este fragmento:

Este ejemplo separa las notas en dos voces sin necesidad. Como todas las notas tienen la misma duración, lo correcto es escribirlas todas en la voz 1, así:

Varias voces también pueden sugerir el uso del pedal de resonancia cuando muestran una nota que sigue sonando por encima de otras y que sería imposible de tocar sin el pedal. Alguien de nivel intermedio o superior suele deducir que hace falta el pedal cuando se encuentra con una notación como la de abajo.

Esta no es ni de lejos la única forma de indicar el pedal de resonancia, y hay muchas maneras más avanzadas de usar varias voces en lo que escribes. Con más experiencia vas a entender mejor cómo se usan las voces, cuándo ocultar los silencios en cada una y, en general, qué le estás pidiendo a quien toca cuando escribes varias voces.
La misma nota en las dos manos
Es fácil copiar y pegar un patrón que usaste antes sin notar que ahora el patrón de la mano izquierda choca con la mano derecha. Ten cuidado de no repetir en una mano una nota que en la otra ya aparece sostenida, porque puede confundir a quien toca.

Arriba, el do central del tiempo 2 en la mano izquierda repite el mismo do del tiempo 1 en la mano derecha, que debería sostenerse durante dos tiempos, y en el tiempo 3 las dos manos aparecen tocando el do central. Todo esto le manda señales contradictorias a quien lee, que después tiene que adivinar qué está mal.
Espaciado y saltos de sistema y de página
El espaciado de notas y unos saltos de sistema y de página bien pensados son detalles sutiles que ayudan a entender más rápido lo que se está leyendo.
Decidir dónde van los saltos de sistema tiene su arte. Al preparar una partitura, lo ideal es que cada sección o idea nueva empiece en un sistema nuevo. También queremos poner los saltos de página donde se pueda pasar la página sin interrumpir la interpretación. Si el arreglo ocupa más de 3 páginas, o va en un libro donde solo se ven 2 páginas a la vez, pon mucha atención en colocar los saltos de página donde alguien que no tiene quien le pase las páginas pueda hacerlo sin tener que levantar las dos manos del teclado.
Si la notación te parece tan apretada o tan separada que distrae, ajústala hasta que la música se lea bien. Cuando termina una sección, como una estrofa o un estribillo, pon una doble barra al final del último compás para indicar que empieza una sección nueva. Después, intenta organizar los sistemas para que ese compás quede al final de un sistema siempre que se pueda. Este paso extra refuerza la idea de que empieza una sección nueva, porque arranca en un sistema nuevo y no a mitad de uno.
Si usas texto enmarcado o marcas de ensayo para señalar las secciones nuevas del arreglo, lo ideal es que también vayan sobre el primer compás de la sección y alineadas al lado izquierdo de la página.
Por último, intenta que la última página de la pieza tenga la misma cantidad de sistemas que las demás. No siempre se puede, pero haz lo posible para que la última página no quede casi vacía. A veces la página 1 tiene menos sistemas por el título y el nombre del compositor, y eso está bien.
Para terminar
Lanzarte a hacer arreglos de piano es un paso emocionante para cualquier persona que hace música y, como en casi todo en la música, lo que más cuenta es la creatividad. Este artículo se centra en la parte práctica de hacer arreglos. Estos consejos van a hacer que tus ideas suenen mejor y que de verdad se puedan tocar, pero lo que las hace especiales sigue siendo tu creatividad.
Aun así, hay quienes podrían pasar por alto tu creatividad si tus decisiones sobre lo que se puede tocar o tus voicings parecen de aficionado, porque van a suponer que tus ideas también lo son. Es una actitud corta de miras, pero pasa. Antes dijimos que cualquier arreglo debería sonar muy bien, poderse tocar y leerse con facilidad. Piensa en tu creatividad como tu personalidad, y en la notación que escribes como tu carta de presentación. Lo que buscas es que quienes tocan se fijen en tus arreglos por las razones correctas y puedan concentrarse en interpretar lo que creaste.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace que un arreglo de piano sea bueno?
Un buen arreglo tiene inspiración, se puede tocar y se lee con facilidad. Eso quiere decir que los intervalos de los acordes quedan al alcance de quien lo va a tocar, que los movimientos de las manos se pueden hacer de verdad al tempo de la pieza y que la armonía tiene un voicing limpio. Una presentación clara, con un uso sensato de las voces y saltos de sistema y de página bien pensados, ayuda a entender lo que se está leyendo.
¿Qué intervalo alcanza a tocar una persona con una sola mano?
Como regla general, es poco probable que alguien de nivel intermedio alto o avanzado toque más allá de una novena, alguien de nivel intermedio más allá de una octava, un principiante más allá de una sexta y alguien que recién empieza más allá de una quinta. Con los arpegios, pianistas de nivel intermedio y avanzado pueden ampliar ese rango, pero si no escribes el arpegio, van a dar por hecho que tienen que tocar las dos notas a la vez. Los principiantes, en general, todavía no trabajan con arpegios.
¿Qué es el intervalo de ♭9 y por qué da problemas?
El intervalo de ♭9 es una octava más un semitono, por ejemplo de do4 a re♭5. Es una causa frecuente de disonancias inesperadas cuando alguien empieza a hacer arreglos, sobre todo si las dos notas que lo forman se acentúan juntas. Un acorde de séptima dominante puede sostenerlo bien, pero en casi cualquier otro contexto suena disonante, así que suele ayudar cambiar a un acorde sus4 o a una tríada mayor sin más.