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¿Cómo puedo simplificar mi partitura?

Si una pieza te queda demasiado difícil, no tienes por qué abandonarla. Hay dos formas de simplificar una partitura: dejar que un nivelador lo haga automáticamente o recortarla tú en un editor. Vale la pena saber qué cambia al simplificar, cómo hacer que la canción se siga reconociendo y cómo lograrlo sin perder la parte que más te gusta.

¿Cómo puedo simplificar mi partitura?

Este artículo forma parte de nuestra guía para simplificar partituras.

Sí, puedes simplificar tu partitura, y hay dos maneras de hacerlo. La rápida es usar un nivelador de partituras, que reescribe la pieza automáticamente con una dificultad más baja y deja la melodía intacta. La otra es más manual: abres la partitura en un editor y recortas tú las partes con las que tropiezas. Casi todo el mundo termina combinando un poco de las dos. Si llevas poco tiempo tocando, hay una explicación pensada para ti sobre cómo simplificar partituras para principiantes.

Las dos formas de simplificar

Con un nivelador, eliges una dificultad más baja y la herramienta reduce lo que hace difícil la pieza pero mantiene la melodía, y no necesitas saber nada de teoría musical. La otra forma es abrir la partitura en un editor y recortar las notas concretas que te estorban. Es más lento, pero decides con precisión qué se queda y qué se va.

Hemos comprobado que lo más rápido es dejar que un nivelador haga el 90 % del trabajo con un solo clic y después retocar a mano unos cuantos detalles a tu gusto. En cualquier caso, lo primero es tener la partitura en Songscription, y para eso hay que transcribir una grabación de la pieza a notación editable.

Qué cambia al simplificar

Conviene saber qué hace difícil una pieza, porque eso es justo lo que ajusta la simplificación. Una versión más sencilla aligera los acordes densos y despeja las texturas recargadas para que cada mano tenga menos que atender. Convierte las síncopas complicadas en ritmos que puedes leer y contar, y achica los saltos amplios, así que las manos se desplazan menos. También quita los ornamentos que cuesta sacar, como los trinos, los grupetos y las notas de adorno, y reparte de otra forma las notas que obligan a abrir mucho la mano, para que una mano pequeña llegue con más comodidad.

La tonalidad no está en esa lista, y es a propósito. Cambiar de tonalidad es algo distinto de simplificar las notas, y más adelante volvemos a eso. Si quieres ver todo lo que influye en la dificultad, nuestra guía sobre los niveles de dificultad de las partituras repasa cada factor.

Simplifica automáticamente con un nivelador

La forma más rápida de simplificar una pieza es dejarla en manos de un nivelador de partituras. Con la partitura ya en Songscription, abres el selector de dificultad y eliges un nivel, desde una versión para principiantes absolutos hasta la original. La herramienta genera una versión nueva con esa dificultad, con todos los cambios de arriba aplicados a la vez, y esa versión se abre en el editor para que la revises. La original nunca se pierde, así que puedes pasar de un nivel a otro cuando quieras y compararlos. Si el primer nivel que eliges te queda demasiado fácil o todavía muy difícil, eliges otro y listo. Así, lo que eran horas de reducción manual se convierte en elegir una opción de un menú.

Simplifica a mano en el editor

A veces solo quieres simplificar un pasaje, o tienes claro qué debería desaparecer. En el editor de partituras integrado puedes eliminar notas, dejar un acorde solo con sus notas más importantes, simplificar un ritmo o reacomodar una posición que abre demasiado la mano. Si la notación convencional no es lo tuyo, la vista de piano roll muestra las notas como barras de colores fáciles de seguir. Editar a mano combina muy bien con el nivelador: deja que el nivelador haga la reducción general y después arregla los dos o tres puntos que más te importan. Mientras trabajas, puedes bajar la velocidad de reproducción sin que cambie la altura de las notas y comprobar si ya puedes tocar un pasaje a tu velocidad.

Que la canción se siga reconociendo

Se trata de hacer la pieza más fácil sin convertirla en otra. La melodía es sagrada. Aligera el acompañamiento, estabiliza el ritmo y quita los adornos, pero deja intactos la melodía y cualquier gancho característico, porque son lo que hace reconocible la canción. Una buena prueba es tocarle tu versión simplificada a alguien y ver si la reconoce. Si la reconoce y tú puedes tocarla, encontraste el equilibrio. Si pone cara de duda, recortaste demasiado y te conviene recuperar algo de lo que quitaste. Es el mismo criterio que usan quienes enseñan cuando simplifican piezas para su alumnado, solo que aplicado a lo que tocas tú.

Cuando el problema de verdad es la tonalidad

Antes de empezar a quitar notas, asegúrate de que el problema son las notas. A veces una pieza no es demasiado densa ni demasiado rápida, sino que está escrita en una tonalidad incómoda, llena de sostenidos o bemoles, y eso la hace difícil de leer aunque las notas en sí estén a tu alcance. En ese caso la solución es transponerla a una tonalidad más fácil en lugar de simplificar la música, y eso se hace en el mismo editor, subiendo o bajando toda la partitura. Transponer y simplificar resuelven problemas distintos, así que averigua cuál tienes antes de echar mano de una herramienta.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la forma más rápida de simplificar una pieza?

Usar un nivelador de partituras. Cuando la partitura ya está en Songscription, eliges un nivel de dificultad más fácil y la pieza entera se reescribe de una vez: los acordes se aligeran, el ritmo se vuelve más estable y los adornos desaparecen, pero la melodía se queda. Tarda unos segundos, y hacer esos mismos cambios a mano puede llevar una hora. Te recomendamos dejar la reducción general al nivelador y editar a mano solo los pocos compases sobre los que tengas una idea concreta.

¿Simplificar cambia cómo suena la canción?

Si se hace bien, debería seguir sonando a la canción. Una buena simplificación le quita dificultad a la pieza, no identidad. Mantiene reconocibles la melodía y la armonía y reduce la cantidad de notas, lo cargados que están los acordes y la complejidad del ritmo. Lo que buscas es una versión más fácil de tocar que cualquiera que la escuche siga reconociendo. Si quitas la melodía principal o el gancho característico, recortaste de más.

¿Está bien simplificar una partitura?

Para practicar por tu cuenta, para tus clases o para tocar por gusto, por supuesto. Simplificar una pieza para poder tocarla es algo que se hace en la música desde hace siglos. Lo que sí hay que tener en cuenta son los derechos de autor: si simplificas una canción que todavía está protegida, lo que haces es un arreglo, así que hacer copias y compartirlas públicamente puede requerir permiso, igual que con cualquier arreglo. El uso personal y casi todo el uso en clase son lo más habitual.

¿Necesito saber leer música para simplificar una pieza?

Para usar un nivelador, no. Eliges un nivel más fácil y el nivelador reescribe la pieza, así que puedes tener una versión más sencilla sin analizar tú la partitura. Si prefieres editar a mano, saber leer un poco ayuda, aunque también puedes trabajar en la vista de piano roll, donde las notas son barras de colores fáciles de seguir aunque la notación convencional sea nueva para ti.

Si hay una pieza que todavía no te sale, ábrela en el nivelador de partituras de Songscription y elige un nivel que puedas tocar. Si la pieza es para piano, nuestra guía para hacer más fácil una pieza de piano repasa los detalles mano por mano.

Sobre quien escribe

Andrew Carlins

Escrito por

Andrew Carlins

Cofundador y CEO de Songscription

Andrew cofundó Songscription en Stanford junto con otros músicos que estaban cansados de no encontrar las notas de las canciones que querían tocar. Creció tocando piano y saxofón barítono, y también hizo teatro musical. Hace años que no se sube a un escenario, pero le gusta pensar que sigue bastante afinado. Escribe sobre cómo sacar una canción de la grabación y pasarla a partitura.

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