TutorialPartiturasAndrew Carlins•8 min de lectura

Cómo hacer más fácil de tocar una pieza de piano

Una pieza de piano puede parecer fuera de tu alcance por acordes muy densos, dos manos muy ocupadas, pasajes rápidos o una tonalidad incómoda, y cada una de esas cosas tiene arreglo. Puedes simplificarla a mano o con un nivelador, y la canción se sigue reconociendo.

Cómo hacer más fácil de tocar una pieza de piano

Forma parte de nuestra guía para simplificar partituras.

Hay unas pocas razones concretas por las que una pieza de piano puede parecer fuera de tu alcance, y cada una tiene arreglo. Puede ser por acordes densos, por dos manos muy ocupadas, por pasajes rápidos, por acordes que obligan a abrir mucho la mano o por una tonalidad incómoda. Si identificas qué te está frenando, casi siempre puedes volver la pieza tocable sin perder lo que te gusta de ella. Se puede hacer mano por mano, editando la música por tu cuenta o dejando que un nivelador de partituras haga el trabajo pesado. Este artículo se centra en el piano y acompaña a nuestras guías más generales sobre cómo simplificar tus partituras y cómo simplificar partituras para principiantes.

Primero, averigua qué la hace difícil

Antes de cambiar una sola nota, averigua cuál de estas cosas te frena, porque cada una pide un arreglo distinto:

  • Densidad: demasiadas notas sonando a la vez, casi siempre acordes grandes en una mano o en las dos.
  • Coordinación: las dos manos hacen cosas movidas e independientes, y lo que te frena es cómo se combinan, no una nota en particular.
  • Velocidad: despacio las notas te salen bien, pero al tempo indicado se te escapan.
  • Extensión: un acorde más ancho de lo que abarca tu mano, o saltos demasiado largos y demasiado rápidos.
  • Tonalidad: las notas están a tu alcance, pero la página parece una pared de sostenidos o bemoles.

Para distinguirlas, lo más rápido es bajar la velocidad de reproducción, sin que cambie la afinación, y fijarte en qué se desarma primero. Si despacio la pieza te resulta cómoda, el problema es la velocidad, y eso suele resolverse con práctica constante, subiendo la velocidad poco a poco. Si sigue siendo incómoda incluso a paso de tortuga, la música te pide más de lo que tus manos pueden tocar, así que hay que aligerarla.

Aligera la mano izquierda

La mano izquierda es lo primero que hay que mirar. Casi siempre aporta la armonía y el pulso, no la melodía, así que se puede simplificar mucho sin cambiar cómo suena la canción. Un patrón rápido de acorde quebrado o arpegiado puede convertirse en un acorde en bloque sencillo, tocado en cada tiempo. Un acorde completo de cuatro notas se reduce a su fundamental, o a la fundamental y la quinta. Y una línea de bajo que salta por todo el teclado se cambia por otra más estable que se queda en su lugar. En la mayoría de las piezas, simplificar solo la mano izquierda basta para pasar de imposible a tocable, y la melodía queda completamente intacta.

Simplifica la mano derecha y la melodía

La mano derecha suele llevar la melodía, así que trátala con más cuidado. La melodía tiene que quedar entera, pero lo que se apila a su alrededor puede irse. Quita las notas interiores de la armonía para que un acorde cargado de la mano derecha quede solo en la línea melódica. Si las octavas te obligan a abrir demasiado la mano, tócalas como notas sueltas. Saca ornamentos como los trinos y las notas de adorno, que cuesta tocar y no hacen falta para reconocer la canción. Se trata de proteger la melodía y quitar la decoración, que es lo mismo que hace por instinto un buen arreglista cuando arregla una canción para piano desde cero.

Deja que un nivelador haga el trabajo pesado

No tienes que hacer todos esos cambios a mano. Cuando la pieza ya está en Songscription, puedes abrir el nivelador de partituras y elegir un nivel de dificultad más fácil, y el nivelador los aplica de una vez: acordes más livianos, ritmos más estables, menos ornamentos y extensiones más pequeñas. El resultado se abre en el editor y el original se conserva, así que puedes escuchar un par de niveles y quedarte con el que mejor se adapta a tus manos. El piano es el instrumento con el soporte más completo en Songscription, y eso incluye el nivelador. Una forma práctica de trabajar es dejar que el nivelador haga el 90 % del trabajo y después editar a mano los dos o tres compases que quieres dejar a tu manera.

No te olvides de la tonalidad

Si al revisar la pieza viste que el problema es la tonalidad y no las notas, no empieces a recortar. Una pieza con cinco bemoles puede ser difícil de leer aunque sea fácil de tocar, y la solución es transponerla a una tonalidad más cómoda como Do, Sol o Fa. Eso se hace en el editor, transponiendo la partitura entera. Puedes combinar las dos cosas y transponer a una tonalidad más fácil mientras simplificas la textura, siempre que tengas claro qué problema resuelve cada una. Cuando la pieza se lea y se toque como quieres, expórtala en PDF para ponerla en el atril, o en MusicXML para seguir puliéndola en un programa de notación.

Preguntas frecuentes

¿Qué parte de una pieza de piano conviene simplificar primero?

Empieza por la mano izquierda. Casi siempre aporta la armonía y el pulso, no la melodía, así que puedes simplificarla bastante sin cambiar cómo suena la canción, por ejemplo convirtiendo un patrón muy movido en acordes en bloque o en una sola nota de bajo. Hemos visto que aligerar solo la mano izquierda muchas veces basta para que una pieza pase de imposible a tocable, y la melodía de la mano derecha queda intacta.

¿Qué hace que una pieza de piano sea difícil de tocar?

Casi siempre es una de cuatro cosas: acordes densos con muchas notas a la vez, dos manos que hacen cosas movidas e independientes, pasajes rápidos, o saltos grandes y acordes que obligan a abrir mucho la mano. Una tonalidad poco amigable, llena de alteraciones, suma además dificultad a la lectura. Cada una tiene su propio arreglo, así que conviene saber cuál te frena antes de empezar a cambiar la música.

¿Cómo simplifico la mano izquierda de una pieza de piano?

La dificultad suele esconderse en la mano izquierda. Convierte los acordes quebrados rápidos en acordes en bloque sencillos, tocados en cada tiempo, reduce un acorde completo a su fundamental, o a la fundamental y la quinta, y cambia una línea de bajo que salta mucho por otra más estable. Como la mano izquierda aporta sobre todo armonía y pulso, una versión más simple suele dejar la canción intacta y la pieza se vuelve mucho más tocable.

¿Uso un nivelador o simplifico la pieza a mano?

Las dos cosas, en ese orden. El nivelador reduce la pieza entera de una vez y es el camino rápido, así que te sugerimos usarlo para la simplificación general y pasar después a editar a mano los dos o tres puntos que quieres dejar a tu manera. Editar cada nota a mano desde el principio lleva mucho tiempo, y un nivelador por sí solo puede simplificar un pasaje de una forma distinta a la que tú elegirías. Si usas los dos, el nivelador hace el trabajo pesado y tus cambios le dan el toque final.

¿Tienes una pieza de piano que ahora mismo se te hace muy difícil? Ábrela en el nivelador de partituras de Songscription, bájala a un nivel que puedas tocar y ajústala a tu gusto. Si recién empiezas a armar partes de piano, puedes seguir con nuestra guía de arreglos de piano para principiantes.

Sobre quien escribe

Andrew Carlins

Escrito por

Andrew Carlins

Cofundador y CEO de Songscription

Andrew cofundó Songscription en Stanford junto con otros músicos que estaban cansados de no encontrar las notas de las canciones que querían tocar. Creció tocando piano y saxofón barítono, y también hizo teatro musical. Hace años que no se sube a un escenario, pero le gusta pensar que sigue bastante afinado. Escribe sobre cómo sacar una canción de la grabación y pasarla a partitura.

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