Forma parte de nuestra guía para simplificar partituras.
Alguien que está aprendiendo se enamora de una canción, busca la partitura y, al verla, no sabe por dónde empezar. La página es una pared de notas: las dos manos muy ocupadas, acordes muy llenos, pasajes rápidos y líneas adicionales amontonadas por encima y por debajo del pentagrama. Que te guste la canción y que puedas tocar ese arreglo son dos cosas distintas, y la segunda tiene solución.
Simplificar una partitura consiste en aligerar lo que pasa en cada momento para que la página se ajuste a quien toca, sin perder la canción que hay debajo. Hay dos maneras de hacerlo, una automática y rápida y otra a mano, y un antes y después con los mismos compases muestra qué cambia de verdad.
Qué significa realmente simplificar
La dificultad de una partitura depende de cuántas cosas pasan a la vez. Hay cinco factores que hacen difícil una partitura para quien empieza, y simplificar es reducir cada uno.
- Demasiadas notas a la vez. Un acorde de cuatro notas en cada mano son ocho cosas que encontrar en el mismo instante. Deja solo dos o tres.
- Acordes muy llenos. Los acordes con todas sus notas se convierten en una sola nota en el bajo o en una forma sencilla de dos notas.
- Ritmo cargado. Las síncopas y las subdivisiones rápidas pasan a figuras más largas y regulares, que se cuentan con más facilidad.
- Mucha extensión. Las aperturas de más de una octava se reacomodan para que quepan en una mano más pequeña.
- Adornos y pasajes rápidos. Los grupos de notas decorativas se recortan hasta dejar las notas que llevan la línea.
Ninguno de estos cambios afecta a la melodía. La idea es siempre la misma: recortar del acompañamiento y proteger la melodía. Nuestra explicación sobre los niveles de dificultad de las partituras cuenta cómo se suman estos factores hasta dar un nivel.
Un antes y después
Imagina el comienzo de una balada pop en un arreglo completo, con toda su dificultad, y después los mismos ocho compases simplificados para principiantes. Esto es lo que cambia en cada elemento.
| Elemento | Antes (original) | Después (principiante) |
|---|---|---|
| Mano derecha | Melodía con notas de armonía de relleno | Solo la melodía |
| Mano izquierda | Acordes arpegiados de cuatro notas | Una nota en el bajo o un acorde sencillo por compás |
| Ritmo | Figuras sincopadas y con puntillo | Negras y blancas regulares |
| Adornos | Apoyaturas y rellenos rápidos | Se quitan |
| Lo que se oye | El arreglo completo | La misma canción, fácil de reconocer |
La versión de después se lee muchísimo más fácil y sigue siendo, sin lugar a dudas, la misma canción, porque todos los recortes salieron del acompañamiento y ninguno de la melodía.
La vía rápida: un nivelador de partituras
Hacer todo eso a mano da bastante trabajo. Un nivelador de partituras lo hace de forma automática. Eliges un nivel (principiante inicial, principiante, intermedio inicial, intermedio, intermedio avanzado o la transcripción original) y el nivelador ajusta la partitura a ese nivel: reduce cuántas notas suenan a la vez, simplifica los ritmos complicados, mantiene las notas en una extensión más corta, deja los acordes con menos notas y quita los pequeños pasajes decorativos. Para quien está aprendiendo, la gran ventaja es la escalera. Tocas hoy la versión de principiante inicial y, cuando te resulte fácil, subes un nivel, con la misma canción durante todo el camino. Nuestra guía para simplificar tu partitura explica el nivelador con más detalle.
A mano: qué recortar primero
Si prefieres recortar la partitura por tu cuenta en un editor, sigue este orden, que empieza por lo que más rinde con menos esfuerzo. Cada fila es un síntoma con su solución.
| Lo que cuesta | Qué hacer primero |
|---|---|
| Las dos manos tienen mucho trabajo | Deja la mano derecha solo con la melodía |
| La mano izquierda está muy cargada | Cambia los acordes completos por una sola nota en el bajo |
| El ritmo es difícil de contar | Pásalo a figuras más largas y regulares |
| Hay pasajes rápidos | Quita los adornos y conserva las notas principales |
| La tonalidad tiene muchos sostenidos o bemoles | Transporta a una tonalidad más fácil |
Si tocas piano, nuestra guía para que una pieza de piano sea más fácil de tocar repasa estos mismos recortes mano por mano.
Que se siga reconociendo
Hay una regla que evita que una simplificación suene vacía: nunca recortes la parte que la gente tararea. Protege la melodía y el gancho, y reduce todo lo demás hasta que tus manos puedan con ello. Si una tonalidad incómoda es la mitad de la dificultad, transporta a una más fácil antes de quitar una sola nota, porque con menos sostenidos y bemoles la página a veces ya se vuelve legible. Puedes partir de una grabación que quieras tocar, convertirla con audio a partitura y luego bajar la partitura al nivel que tienes hoy. Si das clases, nuestra guía para simplificar partituras para estudiantes trata las mismas ideas desde el lado de quien enseña.
También hay una cuarta opción que se salta la página por completo. Si lo que te cuesta es leer la notación y no tocar las notas, Anything Piano te muestra la misma canción como piano roll en iPhone y iPad. Puedes bajarle mucho la velocidad y tocar una mano a la vez mientras la app escucha y marca las notas que aciertas. No es una partitura simplificada, sino la misma parte en un formato en el que no hay nada que descifrar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo simplifico una partitura para alguien que empieza?
Hay dos caminos. El rápido es un nivelador de partituras, que baja la dificultad de una partitura de forma automática: deja los acordes con menos notas, reduce cuántas notas suenan a la vez, simplifica los ritmos complicados y mantiene las manos dentro de una extensión más corta. El otro camino es recortar la partitura por tu cuenta en un editor: conservas la melodía, dejas la mano izquierda en notas sueltas o acordes sencillos y quitas los pasajes rápidos de adorno. En los dos casos se trata de que pasen menos cosas al mismo tiempo y de que la melodía se siga reconociendo.
¿Simplificar la partitura cambia la canción?
Cambia el arreglo, no la canción. Una buena simplificación conserva lo que reconoce quien escucha (la melodía y los acordes principales) y quita lo que sobre todo suma dificultad: voces internas muy cargadas, pasajes rápidos de adorno y aperturas muy amplias. Al reproducirla sigue sonando a la canción, solo que con menos cosas debajo de la melodía. El truco está en proteger la melodía y el gancho y recortar del acompañamiento, nunca de la parte que todo el mundo tararea.
¿Qué es un nivelador de partituras?
Es una herramienta que ajusta la dificultad de la notación escrita para que quien toca pueda leerla y tocarla de verdad. Tiene una escalera de niveles, desde principiante inicial hasta la versión original, y en cada escalón reduce las notas simultáneas, simplifica los ritmos, acorta la extensión, aligera los acordes y quita las pequeñas notas de adorno. Así, alguien que empieza puede tocar ya una versión reconocible de la pieza y subir de nivel a medida que mejoran su lectura y su técnica.
¿Puedo hacer una canción más fácil sin un programa de partituras?
Puedes tomar buenas decisiones frente al instrumento: tocar solo la melodía, llevar un bajo sencillo de una sola nota en lugar de acordes completos con la izquierda y tocar más lento. Pero si quieres una partitura limpia y fácil de leer que recoja esas decisiones, tienes que pasarlas al papel. Transcribe la canción, simplifícala con un nivelador o recortando la notación, y tendrás una página ordenada con la dificultad justa en lugar de una lista mental de atajos.
